martes, 16 de noviembre de 2010

La corbata

El cuello es una parte sensible del cuerpo, sobre todo en los meses de invierno, cuando el gélido viento de los frentes sopla enfurecido a través de la troposfera. La gente normal piensa en protegerlo por medio de una bufanda, que a veces llega a ser una carga más para nuestros hombros, que se tensan lentamente a lo largo del día.

Hay otras personas, como el personaje principal de esta historia, que prefieren utilizar una corbata, para qué, nos preguntamos siempre, es algo muy incómodo, pensamos que así se debía sentir cuando ahorcaban a los culpables en el viejo oeste. Es una manera de tortura moderna, te vas quedando poco a poco sin aire para respirar y sientes una molestia en la cabeza.

Pero vemos a este señor de lo más cómodo con su prenda de vestir, como si fuera una parte más de él, una extensión de su cuello que no logramos ver en ningún momento. Nos parece curiosa la elección del día de hoy, como dice Alejandro: “La corbata era la antología al desastre, una crónica del mal gusto anunciada, corta, cortísima”.

Unos tonos que asemejan la mezcla de las capas del mar. En la parte superior, es decir el tórax, podemos mirar que la luz solar y la arena se juntan para dar un color marrón claro, si seguimos bajando vemos como el azul marino empieza a ser predominante, y casi al final, que está a la altura del esternón, muy corta como dijo Alejandro, se puede detallar un pez payaso queriendo escapar de esa fina tela, me imagino que seguirá buscando a Nemo a lo largo de su océano, que a medida que baja es un poco más ancho.

Hasta que se dé cuenta que no es real, escuchando las respuestas eternas de su dueño, cada vez que le hacen una sencilla pregunta, tendrá el tiempo suficiente para ver que en verdad su tarea es proteger al débil cuello, del frío viento que viene de su mar.

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