lunes, 27 de diciembre de 2010

El recorrido de una lágrima

Hay momentos en los que uno está tan triste o tan feliz que sucede algo extraño en la parte superior de la cara. Las emociones se apoderan del cerebro y los sentidos se apagan lentamente. Ese cambio radical incide entre la nariz y los ojos, y experimentamos como se produce algo diferente ahí adentro.

Los párpados se cierran y sienten como una pequeña gota sale de su interior. Esa primera lágrima que sale marca un recorrido que seguirán las demás, y es una extraña casualidad que vaya justo por donde pasaron sus suaves dedos la última vez que se vieron. Ella baja por el cachete, llega hasta el labio y lo bordea suavemente. La piel se siente húmeda y un poco cálida, por esta razón recuerda otras escenas mediante la memoria y las lágrimas empiezan a salir más rápido.

El caudal incrementa con el tiempo y la primera lágrima ve como el vendaval que viene hacia ella tranquilamente sigue marcando el recorrido; al final pasa por el punto donde fue el último beso borrando lo poco que quedaba de la pintura de labios y no sabe qué más hacer, no puede volver hacia arriba, la gravedad se lo impide, así que sigue bajando hasta que llega al borde de la cara.

Ya sabe lo que le toca hacer, ese precipicio se ve gigante para ella, se voltea y observa que todas sus compañeras siguen su camino, piensa si después de esto habrá cumplido su función de desahogar a su creador. Ella cree que sí y se empieza a despegar de la piel, sus pequeños pies agarran el impulso necesario para llegar a su destino final.

Uno siente como la lágrima se separa de su cara y mira como llega tranquila al piso seco y alumbrado por el Sol. Ella experimenta un aumento en la adrenalina, su cuerpo se estira un poco, sabe que su existencia está a punto de terminar y ve el final marcado en el suelo. El choque es más suave de lo que se esperaba, cuando lo toca se esparce en forma de círculo y mira para arriba y puede detallar como las demás vienen hacia ella.

Todas se van juntando y la marca circular va aumentando su diámetro, la radiación solar hace que se vayan calentando. Al estar compuestas por una gran cantidad de agua, ganan el poder de ascender al cielo y desde ahí cuidan a su dueño que en este momento tan triste o tan feliz aún no ha dejado de llorar.

sábado, 25 de diciembre de 2010

El margen del olvido

Yo tengo un cuaderno en el que escribo las cosas que me pasan, él tiene dos márgenes, a la izquierda tiene uno de color azul a tres centímetros del origen de la página; a la derecha tiene otro de un color rojo intenso a sólo dos centímetros del final. Es fácil respetar la guía que marca el primero ya que por ahí se empieza, pero el otro es muy difícil de conservar, veo como en varios cuentos las letras se salen del margen, debido a la manía de justificarlo para que quede perfecto, pero esto no es Word, en el que nada más hay que darle a un clic.

Es extraño pero las cosas que escribo fuera del margen se borran con el tiempo, veo como mis dedos escriben desconcentrados en esta noche de invierno y se pasan un poco de la línea roja, y cuando la hoja se da cuenta se alumbra un poco y la tinta del bolígrafo es consumida por ella. Cómo me gustaría olvidar ciertas cosas así de fácil como estos pedazos de papel que tengo en mis dedos, estos escritos que relato y no me gustan y arrugo y rompo con mis manos. Ese poder que al parecer esta niña tiene dentro de sí.

Cuando ella agarró por primera vez el cuaderno lo vio sorprendida y le gustó lo que leyó, se veía claramente en sus lindos ojos, mientras sus labios decían algunas incoherencias y sus cachetes se ruborizaban un poco. Ella me lo pidió porque pensó que el verdadero poder estaba en él y no en los dedos, ella se lo llevó y empezó a relatar el mismo cuento desde su punto de vista, pero curiosamente el margen rojo se empezó a mover poco a poco hacia la izquierda y todas las palabras iban quedando por fuera.

El margen del olvido la consumió y hoy no sabe qué sintió en esos momentos en los que escribía la historia; ahora que tengo el cuaderno en mis manos puedo ver como el margen vuelve a la normalidad, a sus dos centímetros del final, y observo con claridad que casi todo se borró, nada más hay una palabra formada de arriba hacia abajo por mera casualidad. Unas pocas letras que me hacen sonreír para escribir esta surrealista realidad.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Sentimientos del corazón

La noche se vuelve loca a partir de una hora, creo que es esa en la que la Luna desaparece sonriendo a través de las nubes que tapan el firmamento; las estrellas deben estar reluciendo pero nosotros no vemos nada, sólo lo producido por la luz artificial. Y qué grandeza nos trae al mundo este invento creado por los humanos, una planta por allá, miles de bombillos por acá; gracias a eso podemos estar aquí reunidos en la casa de un pana, bebiendo algo relajados, intercambiando algunas historias del pasado.

El típico abrazo del reencuentro como relaté hace tiempo, las sonrisas, el placer, el deleite de compartir unas horas más con esa gente a la que apreciamos. Minutos que se pasan volando hablando de cualquier cosa, en mi caso es normal hablar del Barça, de la música, de la escritura, en concreto de las cosas que impulsan el movimiento de mi corazón. La sístole y la diástole cumplen una función básica para mi existencia y me parece curioso que se muevan en armonía con el ritmo que en el fondo suena, creo que es algo de jazz, unas notas suaves que me relajan en el instante.

Miro la botella vacía que está reluciendo en mis manos, el peso es irrelevante en este momento, debo ir a buscar otra; la cocina cuadrada está llena de gente, debo esquivarla e ir a la parte de atrás donde está el frigorífico secreto. Saco una cerveza más y salgo, ahora curiosamente la sala está vacía y me consigo al dueño de la casa recostado en un mueble y me dice algo de una persona que yo pensé que iba a estar ahí.

Me explica las excusas que tuvo para no venir y mi mirada contrariada pensando si esto era en serio y mi boca que inmediatamente se mueve y dice: “Hace tiempo que no hablo con ella”. Él que me explica que no sabe nada y yo exclamo: “Ya me olvidé de ella”. Él me observa detenidamente, aspira su cigarro y su intelecto aumenta mientras el humo alimenta sus pulmones ya dañados, veo como su mano señala mi cabeza y su voz me dice seriamente: “No importa lo que te diga esto”. Su dedo índice baja un poco y apunta directo a mi corazón y dice: “Importa lo que sientas aquí, ése no miente”.

Mi cabeza da un giro en espiral y mis palabras se quedan mudas, no salen de mis labios. En ese instante me pongo a pensar en muchas cosas, una silueta, una sonrisa, sus ojos, imágenes que invaden mi cabeza y hacen que mi corazón empiece a sentir algo diferente, un cambio en su ritmo, la armonía se rompe y las pulsaciones se hacen más fuertes. El reloj que está en la pared se detiene y empiezo a esperar ese momento en el que se abra la puerta y aparezca ella para recordar ese sentimiento del corazón que, según el anfitrión, no se ha borrado después de todo este tiempo que pasó.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Reencuentros

Qué sensación se genera en nuestra cabeza cuando volvemos a ver a alguien que hacía tiempo que no veíamos, una persona que apreciamos y queremos. Lo más común es una sonrisa, una alegría difícil de describir, un abrazo prolongado para que esto no vuelva a pasar, para que no nos vayamos nunca más.

La memoria inmediatamente empieza a dar vueltas en su propio espiral eterno y nos lleva a todos los momentos vividos con esa persona que estamos volviendo a ver, para recordarnos lo que significa este mísero primer segundo del reencuentro.

Hasta que nos cae una gota del cielo en el ojo, volvemos al presente y nos damos cuenta que esto es verdad, pero aún así dudamos, estamos ahí juntos otra vez, no es el sueño que tuvimos la noche anterior. Nos cuesta entender esto después de las horas de vuelo, de trasbordos y de esperas, en aeropuertos y en el carro gracias a las típicas colas que hay en la ciudad.

Lo triste es que no caeremos en cuenta hasta que llegue el momento de la despedida, cuestionaremos la realidad de los eventos y se empezará a crear una nueva espera para otro reencuentro, que siempre buscaremos repetir, para sonreír, para disfrutar, para abrazarnos una vez más y no dejarnos ir; claro, hasta que la vida nos lo permita.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Modelizando

¿Qué es un río?, he leído comparaciones con los seres humanos, donde se les relaciona con nuestras arterias, ellos son los encargados naturales de llevar el elemento básico para la vida desde su nacimiento aguas arriba, en lo alto de una montaña normalmente, hasta su desembocadura en el mar. Puede ser cierto ese símil, nuestro cuerpo necesita que las arterias transporten la sangre desde el corazón hacia todos lados, para darnos energía, para poder seguir viviendo; y sin agua la vida en el planeta no existiría tal como la conocemos.

¿Qué es un modelo?, algo que inventaron los humanos para buscar representar la realidad, al menos eso nos dijeron en clase. Hace ya varios días recibimos un regalito que decía que deberíamos usar un modelo de calidad de agua para ríos, para ver cómo varía ésta a lo largo de un año pasado, un hindcast me acuerdo que dijo que era.

Varias cosas curiosas pasaron en esa clase, una chama esperaba ansiosa el momento en el que por fin pudiese conocer al escritor secreto, me imagino que se sabía por completo el correo que le mandó, que decía algo así como que su nombre era el que más le sonaba de la clase, o sea el chamo la quería conocer y ya; obviamente nosotros nos reíamos de ella y esperábamos ese instante en el que él abriera la puerta, se acercara a ella y le dijera: “Hola, soy el del mail”.

Pasa una hora de clase y no sucede nada, pero a las siete y diez se escuchan unos pasos en el pasillo, volteo a ver a la chama, que está sentada cerca de la ventana y observa con ansiedad la puerta, le hago un guiño y ella se ríe. Las pisadas se oyen cada vez más duro y se detienen en frente de la puerta gris, se ve la sombra a través de la ranura inferior y el pomo va cediendo lentamente. El mundo se tensa en ese segundo en el que él abre la puerta y viene con su cara de despistado y se va a sentar en la última fila del salón. Yo le digo a la chama que está al lado mío: “Ese es el misterioso”. Ella me ve y me dice: “Sí, ya sé”. Los dos volteamos a ver a la interesada y sus ojos están clavados en él.

Me imagino que cuando cruzó su mirada con la del escritor misterioso sintió como sus mundos chocaban y creaban un nuevo universo, el calor de la explosión inundó inmediatamente sus cachetes de un fuego rojizo, que podíamos ver claramente en el medio del salón. Pero toda la ilusión se termina cuando suena la flauta y nos tenemos que ir a casa, a prepararnos para hacer el regalito.

Al salir del salón se veía la alegría en la cara de un compañero ya que el profesor le prometió hacer el nowcast para el día de su boda, la emoción con la que el chamo anotó el número de teléfono era casi como la que sintió cuando Jeffren marcó el quinto gol ante el Madrid. Ojalá no llueva ese día y disfruten bastante; y estoy seguro que tendrán el mejor pronóstico del mundo, con el meta modelo desarrollado por nuestro estimado profesor.

Llegamos a nuestras casas y nos ponemos a leer manuales, nos damos cuenta que en verdad son horas perdidas en frente de una pantalla rectangular encendida, introduciendo datos incoherentes, inventados, de hace más de veinte años. Qué vamos a aprender con esto, me pregunto, cómo podemos usar algo que nunca antes hemos visto, tendremos que utilizar toda nuestra imaginación para desarrollar el modelo, pero la pobre está agotada con estas historias y con la gripe que azota la ciudad a través del viento ártico.

El malestar me pega fuertemente, en conjunto con el estrés aéreo, por eso en los momentos en los que estoy peor me acuerdo de cosas lindas que me han pasado para mejorarme, jugando con mi memoria; y no sé por qué esta vez, en este día congelado de invierno, pasó ella una vez más por mi cabeza. Me acordé de su sonrisa, de su cabello, que pasaba suavemente entre mis dedos, de sus labios, de sus ojos, cuyo color no recuerdo muy bien. Pero ahora sale por fin el Sol y me devuelve a la realidad, diciéndome que hay que continuar, que hay que terminar el trabajo, que hay que seguir modelizando.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

The Prison Cell

I can’t achieve I cannot reach

The destiny that lies within

I try to speak but I cannot breach

The walls that are surrounding me


I know you’re there

I can sense your smile

Flowing in the air

Oh I know it’s there

Travelling through space and time


I just want to escape

From this prison cell

The epicenter of my hell

I know that strength is all it takes


To say just one word

A single, a simple hello

To hear your voice roar

To break this gigantic wall

To set me free and to see you once and for all

Emociones en colores

Decían que hoy sería un día gélido, el peor de lo poco que llevamos en el invierno. Una temperatura media de cinco grados, vientos fuertes y lluvias; pero el clima no podía eclipsar el evento que nos deparaba el destino en el Camp Nou, sede de un equipo de fútbol que he seguido con pasión desde hace mucho tiempo.

A las ocho de la noche emprendo mi rumbo hacia el estadio y el ambiente que se ve en las calles es impresionante, miles de personas, ríos de gente fluyendo hacia la entrada del estadio. La lluvia que empieza a caer no importa, vamos caminando hacia la puerta y entramos a nuestro templo sagrado.

Los asientos están mojados y la gente se pone sus chubasqueros para luchar contra el agua que cae suavemente sobre el campo. La voz del estadio nos dice que hoy se cumplen 111 años de la fundación de este equipo. Todo el mundo aplaude y empieza a sonar el himno, la imagen que ven mis ojos atónitos no se puede contar con unas simples palabras. Los colores se despliegan a lo largo de las gradas y mi pecho se empieza a llenar de aire para cantar junto a las demás 98.000 personas; y yo con una cartulina en una mano y la cámara en la otra, intento capturar ese momento, aunque sé que de todas formas se quedará grabado en mi mente, ese gigante t’estimo Barça que sentimos todos en el corazón.

Me imagino que los jugadores se verán sumamente motivados por el mosaico y defenderán sus colores como nunca en esta noche de noviembre. A las nueve en punto el mundo se paraliza, espera que el árbitro pite el comienzo del partido, todos los movimientos son lentos, los jugadores ven la arquería contraria, saben cuál es su meta.

El colegiado pita y empieza el show, en el minuto cinco Messi envía un balón al poste, pero eso era nada más el aperitivo, cinco minutos más tarde, el señor Xavi Hernández nos muestra un poco de su clase dorada y marca el primero de la noche. La emoción que se genera en el estadio es incalculable, no hay comparación para esto, hay que estar ahí para sentirlo. El juego continúa y es un verdadero baile, el Barça demuestra lo que es jugar al fútbol y el Madrid sólo puede correr detrás del balón. Rondando el minuto treinta de juego podemos ver como el equipo azulgrana no deja de tocar el balón, por más de cincuenta segundos van pasándolo por los pies de todos los integrantes, al final hasta Casillas está mareado por esto y Villa centra desde la izquierda, Iker intenta despejar, se la come y ahí estaba Pedro para rematar el gol.

Como es lo normal el partido se pone un poco tenso con las acciones agresivas e infantiles del equipo fantasma, pero nuestros jugadores son más grandes que todos, no caen en provocaciones y nos siguen brindando el mejor espectáculo futbolístico del mundo. Los ánimos se calman en el entretiempo y la gente entra en los pasillos internos del estadio para comer su bocata protegida de la lluvia que sigue cayendo.

En el segundo tiempo caen tres más, dos pases magistrales de Messi, mejor dicho Dios, y unas buenas definiciones de Villa; cada vez que el Barça marca la emoción roza unos niveles inhumanos. El estadio se divierte saltando y cantando: “Boti, boti, madridista qui no boti”. Cuando sale al campo Jeffren Suárez, nuestro compatriota y marca el 5-0 nos recordamos de Eto’o gritando la frase por la que se hizo famoso hace ya un tiempo, un poco ofensiva pero divertida.

Al final de todo, analizando el partido me di cuenta que en el campo sólo se veían dos colores, el azul y el grana, qué imagen, qué emoción, qué deleite para nuestros ojos. Este Barça es indescriptible, pienso en ponerle un calificativo y no lo consigo, maravilloso, elegante, excelente, se quedan cortos para describir lo que nosotros culés sentimos al ver el juego de este equipo, el mejor de la historia. Gracias Pep. Visca el Barça.

martes, 30 de noviembre de 2010

Juegos del tiempo

Mis dedos aburridos buscan algo que hacer para pasar el tiempo en el medio de la clase, veo como juegan con el lápiz, dándole vueltas entre ellos, pasa del índice al meñique sin alteraciones, se divierten haciendo malabares para que no se caiga, es casi un mecanismo perfecto. Me pregunto si en el fondo intentan sorprender a alguien.

A veces tocan la fría madera del escritorio, intentan hacer un ritmo nuevo, y en ese juego entran las piernas marcando el tiempo. Cuando se acaba la canción normalmente suben hasta los labios, que al estar rotos por el frío, tienen pedazos de piel que ellos rozan y halan detenidamente, sin causar dolor alguno.

Creo que el tiempo se detiene y el calor aumenta paulatinamente, sentarse al lado de la calefacción es lo más parecido a estar en el infierno, o de regreso al insoportable verano.

Inmediatamente me pongo a pensar en cuál será la causa de este ralentí, y me acuerdo de una brillante idea de Daniel Wallace, cuando el personaje principal de su primera novela ve al amor de su vida, el tiempo se para y tiene la oportunidad de detallarla perfectamente, pero después de eso debe regresar a la normalidad por lo que empieza a ir en cámara rápida y pierde el chance de hablarle y conocerla.

Capaz y es por eso que esta clase va tan lento, capaz y ella está aquí cerca de mí y debería buscarla y detallarla, nada más tendría que girar mis ojos, para observarla, para retener esa imagen, para poder encontrarla después, cuando despierte del sueño o cuando regrese al tiempo correcto.

Escapatorias

Dedicado a la chica de al lado

Y tú estás aburrida en el medio del salón, miras constantemente por la ventana, ves la escapatoria ahí mismo al alcance de tus dedos, que empiezan a jugar con tu cabello, haciendo nudos, deshaciéndolos. Tu mente ya está cansada de pensar en una salida y se pregunta qué tanto escribe el chico que tienes al lado, al que volteas a ver de vez en cuando. Tus ojos finalmente consiguen una distracción en una hoja que está frente a ti, vas doblando las puntas poco a poco sin dejar de leer lo que ahí está escrito, la terminas de plegar y la empiezas a moldear.

Tu imaginación vuela por el salón y ves como ese avión de papel queda perfecto gracias a la labor de tus dedos; ya tienes una excusa para abrir la ventana, te cuesta un poco, el vidrio está helado y cuando por fin cede entra un viento frío, hay miradas asesinas que voltean a verte, pero a ti no te importa y tu sonrisa sale a pasear por el ambiente, viendo como el avioncito planea libremente por el aire, consiguiendo la salida que tú esperas pacientemente.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La necesidad básica de la pausa

¿Por qué tenemos una clase de tres horas seguidas?, me pregunto si seremos capaces de aguantar todo ese tiempo amarrados a la silla, prestándole atención al locutor que habla y habla sin parar. Después de cuarenta y cinco minutos ya estaremos aburridos y desenfocados; parece un chiste pero este profesional que sabe tanto de los derechos humanos debería darnos un poco de libertad. Creo que tendríamos que presentarle la brillante idea de la pausa.

Cuando pase una hora de la presentación, es decir a las cinco en punto, deberíamos tener aproximadamente diez minutos en los que podamos salir a la calle, sin importar la temperatura, para despejarnos un rato del tema y al regresar podamos volver a tomar la importante exposición con el cuerpo frío y la cabeza estable.

Nos han hablado de las necesidades básicas de los seres humanos, y sabemos que la educación está en el tope de la lista, después de la alimentación y el agua, la fuente de la vida. Parece que en la clase estamos violando los principios que nos habían explicado semanas atrás. Esta cuestión no le agrada al público que se divierte mientras tanto haciendo dibujitos, jugando con su cabello, con sus dedos, hablando, riendo, al fin y al cabo intentando pasar un buen rato.

Ya me temía yo que la clase de hoy iba a ser así, tres horas “non stop” como se dice en inglés, así que se me tuvo que ocurrir algo interesante para mantener la emoción en ese período de tiempo. El martes pasado escribí unos párrafos en los que mencioné a una chama que ve clases con nosotros en ese fatídico salón gris.

Así que después de haber pasado una semana incentivando el misterio, hoy tocaba desvelarlo, “¿quién es ella?”, me preguntaban intensamente mis compañeros, pero yo no les respondía y les prometía una respuesta en la clase. Esos siete días de espera, en los que en algunos momentos ella pasaba casualmente por mi cabeza en forma de neblina siniestra, pasaron de una manera rápida y extraña.

Ya son las cuatro en punto, entro al salón y están ellos sentados en la tercera fila, yo me siento en la cuarta, y cuando paso por ahí la veo a ella en la quinta. Me parece curioso el juego de misterio que estamos llevando a cabo, yo soy el único que sabe la verdad, tengo un poder sobre ellos, algo que aprovecho para entretenerme un rato. Empiezan a preguntarme más cosas sobre ella, y yo lo que hago es mover mi cabeza de izquierda a derecha riéndome de su falta de acierto.

Pero aún así me fastidio rápido y revelo el secreto, pero como ella está atrás de nosotros tenemos que voltear para verla, ahí empiezan los típicos trucos de tirar el lápiz o la borra al suelo; o el mío, que normalmente es esperar hasta que suene la puerta amarilla y tenga que girar mi cuello para observar lo que está pasando y casualmente pueda volver a cruzar mi mirada con la suya.

La conexión que se genera en ese mínimo instante de tiempo me da un poco de alegría para poder seguir sentado en esta clase aburrida de desarrollo humano. Nunca olvidaré la primera vez que eso sucedió, tuve unas décimas de segundo para detallar esos ojos que jamás había visto anteriormente, esas esferas blancas en las que reluce un iris marrón común y perfecto, que me trae recuerdos de la madera con la que hice mi casa en el árbol y me llevan a corregir el antiguo relato donde los había imaginado verdes.

Al procesar esa imagen mi cuerpo reaccionó y dejó salir una tímida sonrisa, que se vio respondida con una suya y ahí mismo se generó un mínimo enlace incierto que me pondrá a pensar por un rato y me enviará a horizontes ocultos. Cuando salgo de mi limbo, que se expande libremente en esta noche de Luna llena, ya se está acabando la exposición y pienso que hay momentos que cautivan mi mente y se quedarán grabados en mi memoria para siempre, y es curioso que uno de ellos sea en esta clase, en la que la necesidad básica de la pausa no es satisfecha.

sábado, 20 de noviembre de 2010

La temperatura perfecta

Cuando entra un frente frío en la península ibérica suceden una cantidad de eventos curiosos, lo primero que notan nuestros sensibles cuerpos es la fuerte caída de la temperatura. Nos levantamos a la mañana y en el instante en el que abrimos la ventana sentimos como un ventarrón helado casi nos congela en un mísero segundo. En seguida la cerramos y prendemos la calefacción, lo que nos cuesta un poco porque venimos de otro país donde esto no es necesario.

Es hora de salir a la calle y la ropa que llevamos puesta va creciendo y nuestro peso aumenta paulatinamente. Es una molestia que debemos cargar para soportar el frío invernal que planea por el asfalto. Después de tener todo encima, chaqueta, guantes, bufanda, etc., abrimos la puerta y nos enfrentamos al ambiente gélido que reina en la ciudad.

La caminata empieza con un paso firme y rápido para llegar al destino lo antes posible, a veces pensamos en correr para empezar a sudar un poco y así calentar los músculos que parecen tensarse. Después de unos minutos terribles llegamos y empezamos a dar vueltas cuando abrimos la puerta del salón de clases, ya que el vapor que sale de la calefacción genera un sopor que nos calienta hasta el alma. Esto hace que nos veamos afectados y empecemos a quitarnos la ropa, una por una nos despojamos de todas las prendas que llevamos puestas, las vamos colocando en la silla que es la nueva encargada de llevar el peso.

El calor es de un nivel tan alto que nos vemos obligados a desatar una épica batalla entre la calefacción y la ventana, que debemos abrir para controlar la temperatura. Si nos fijamos muy bien podemos observar como el aire frío entra al salón y se combina con el caliente, produciendo un pequeño tornado en el medio.

Las personas que se sientan cerca de los ventanales son las encargadas de controlar el clima de la clase. Tienen un poder sobre todos los que prestan atención a la exposición pero que en cualquier momento se pueden ver afectados por estos cambios. Son como semidioses pero al ser hombres a veces se apiadan de la mirada sutil de la mujer que tienen al lado y cierran la ventana para que el frío no penetre, como somos de sangre caliente es obvio el lado que tomaremos en la guerra. Ya va a ser hora de salir de aquí, nos preguntamos qué haremos cuando por fin se acabe la clase y tengamos que volvernos a poner la armadura para salir a la calle a combatir el frío que reina libremente.

¿Cuándo se acabará la pelea? ¿Hasta cuándo llevaremos esta pesada protección? ¿Cuándo volveremos a alcanzar esa temperatura perfecta?

viernes, 19 de noviembre de 2010

DIOS_B

Una vez Nicanor Para dijo:

"La poesía morirá si no se la ofende,

hay que poseerla y humillarla en público.

Después se verá lo que se hace"

En eso entra Dios y comienza:

"Solo palabras...quiero conceptos

Bravooooooo!!! de que te ríes!!!!, que edad tienes??

... es broma, que es broma

Me hacéis el puñetero favor de pensar,

aprender a leer entre otras.

"¿Lagrangiano?"

estas esperando a que suene la flauta???!!!

"La que está sentada al lado de Bravo"

Queralt ven aqui!!! tus ideas políticas aquí no van,

Queralt que rio es este!!!!!

El que se esconde detrás de "barbaRosa", 2.5 PATATAS!!!

It's too late my dear, too late my darling

Ana, no se ingles y cierra la puerta.

¿Será que este DIOS_B nos ve como su poesía?

Pensamientos Primeros

"Una sociedad crece bien cuando las personas plantan árboles

cuya sombra saben que nunca disfrutarán"

Proverbio griego

Vine aquí para conocer otra realidad

Vine aquí para aprender otros métodos

Vine aquí para complementar capacidades

Sin embargo lo que estoy haciendo es

conocidos, compañeros, amigos

y ahora deseo que en futuro

se conviertan en algo más

que una simple amistad.

Amistad de la cual no querré

beneficiarme; solo nutrir

Lucho

Las trompetas de la muerte

1. (Craterellus cornucopioides) Dícese de una seta que se encuentra en los bosques húmedos de Cataluña. Su forma es alargada y su color, negro. Por ello recibe este nombre.

2. Dícese de un ruido estremecedor que sólo se escucha desde una parte del mundo. Este rincón se encuentra en el Campus Nord de la UPC, y procede del cuartel general del Bruc. Cada tarde, a eso del anochecer, suena una canción tocada por trompeta. Hay quienes se han vuelto immunes a ese sonido, debido a la repetida exposición a diario del efecto en cuestión. Otros, sin embargo, han padecido "cornucopioide aguda" y no han podido seguir sus estudios en la UPC, debiendo alegar con justificantes médicos su enfermedad tan poco conocida y sin conseguir un reemborsamiento debido.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Repeticiones

Siempre nos han dicho que viajar en el tiempo es algo imposible y que sólo lo podríamos conseguir en nuestros sueños, pero hay momentos en los que ponemos en duda esa afirmación. Sabemos muy bien que hay escenas en las que creemos que lo que está pasando ya lo hemos visto, esto se llama comúnmente déjà vu.

Esta tarde ha pasado algo curioso, el profesor correspondiente entra en el salón, ese cubículo pequeño en el que desarrollamos un poco el intelecto, y de repente el reloj que está colgado en la pared empieza a girar hacia atrás. Pensamos que se habrá dañado pero a medida que el tiempo normal pasa, o sea nuestro presente, nos preguntamos varias cosas:

Por qué nos parece que todo lo que explica el profesor ya lo había dicho la semana pasada, por qué seguimos sentados aquí esperando que pase algo, que el reloj empiece a dar vueltas en el sentido correcto y nos regrese al verdadero presente, en definitiva, por qué estamos viajando en el tiempo. En verdad no nos gusta vivir en el pasado, aunque alguna vez hayamos pensado en regresar a cambiar algunas cosas, pero esa no es la idea de esto.

Nos parece inusual que todo lo que escribimos en el cuaderno ya estaba plasmado en la página anterior, vemos sorprendidos que nos quedan pocas hojas para seguir redactando. Es una repetición de conceptos y de palabras que nos parecerán extraños cuando nos pongamos a estudiar para esta materia.

Capaz es una técnica moderna de aprendizaje en la que tendremos que ver las mismas oraciones una y otra vez para que se queden grabadas en nuestra memoria sin problemas. Cuando se termine la hora de clase observaremos el reloj, saldremos a la calle, nos veremos y nos preguntaremos una vez más si mañana nos tocará viajar en el tiempo.

martes, 16 de noviembre de 2010

La corbata

El cuello es una parte sensible del cuerpo, sobre todo en los meses de invierno, cuando el gélido viento de los frentes sopla enfurecido a través de la troposfera. La gente normal piensa en protegerlo por medio de una bufanda, que a veces llega a ser una carga más para nuestros hombros, que se tensan lentamente a lo largo del día.

Hay otras personas, como el personaje principal de esta historia, que prefieren utilizar una corbata, para qué, nos preguntamos siempre, es algo muy incómodo, pensamos que así se debía sentir cuando ahorcaban a los culpables en el viejo oeste. Es una manera de tortura moderna, te vas quedando poco a poco sin aire para respirar y sientes una molestia en la cabeza.

Pero vemos a este señor de lo más cómodo con su prenda de vestir, como si fuera una parte más de él, una extensión de su cuello que no logramos ver en ningún momento. Nos parece curiosa la elección del día de hoy, como dice Alejandro: “La corbata era la antología al desastre, una crónica del mal gusto anunciada, corta, cortísima”.

Unos tonos que asemejan la mezcla de las capas del mar. En la parte superior, es decir el tórax, podemos mirar que la luz solar y la arena se juntan para dar un color marrón claro, si seguimos bajando vemos como el azul marino empieza a ser predominante, y casi al final, que está a la altura del esternón, muy corta como dijo Alejandro, se puede detallar un pez payaso queriendo escapar de esa fina tela, me imagino que seguirá buscando a Nemo a lo largo de su océano, que a medida que baja es un poco más ancho.

Hasta que se dé cuenta que no es real, escuchando las respuestas eternas de su dueño, cada vez que le hacen una sencilla pregunta, tendrá el tiempo suficiente para ver que en verdad su tarea es proteger al débil cuello, del frío viento que viene de su mar.

Soñando despierto

Hay momentos en los que sueño despierto, mis párpados están abiertos y mi mirada está observando la clase, pero mi mente no está ahí, se encuentra desarrollando mundos imaginarios, fuera de este salón de paredes grisáceas. La naturaleza que se ve por la ventana, el aire fresco que sopla disminuyendo la temperatura, la puerta amarilla que se abre y se cierra constantemente. Hay muchas cosas que observo detenidamente.

Después de varias horas escuchando una charla, no me importa lo que dice el expositor, así que mis ojos empiezan a jugar y buscan una imagen que cautive mi mente, que la ponga a pensar y así pueda desarrollar un mundo nuevo, en el que esa fotografía, que tomé con mis pupilas, se vuelva el centro de mi universo paralelo.

A veces puede ser un avión, un árbol, pero principalmente es la silueta de una mujer de mi estilo. Conseguirla me cuesta un poco, sí, es difícil ganar mi propio juego, pero cuando la tengo ahí en frente de mis ojos, el tiempo se detiene lentamente; mi imaginación vuela libre y renace como el ave fénix.

Veo esas curvas, esa cara tan linda, esos ojos que son verdes como un paisaje de montaña, ese cabello corto, negro y rizado, esos Converse como los míos, esa estatura correcta un poco menor que la mía, esa sonrisa que ilumina la habitación reflejando los rayos del Sol. Todo el conjunto perfecto que me permite soñar despierto en el medio de este salón casi desierto.

una de tantas...

Era uno de tantos martes en los que no había economía. ¿La asignatura fantasma? ¿Es que ya no existía? Quién sabe por qué, los astros se alinearon el curso 2010-2011 para que todos los martes hubiera alguna excusa para evitar la clase. En esta ocasión, una visita a la depuradora. De lo que somos capaces de soportar para saltarnos la lección de nuestro estimado profesor!

Todo empieza en el bar, animándose el ambiente (ambiental) para una salida, ilusionados como niños que se van de excursión. Niños de un cuarto de siglo que ya no van agarrados de una cuerda siguiendo profesores en bata de rayas. Irán, esta vez, acompañados de un catedrático y unidos inalámbricamente por unos cascos un tanto ortopédicos, y un micrófono que sostiene el experto.

Lo bueno que tienen las depuradoras es que lo peor se pasa al principio. Todos los sentidos se ven alterados y, a medida que se avanza, todo se va neutralizando: las vistas son más transparentes, los olores menos agresivos, todo parece tener otro color. Alzas la vista y hasta ves los aviones aterrizando al aeropuerto, mientras una hermosa puesta de sol se refleja ante tantos tanques grises, dándole su calidez. Y de vuelta al inicio, tus sentidos se han anulado: nada molesta, todo es lo más normal del mundo.

En el viaje de vuelta aparecen las consecuencias. Los olores, el cansancio, el frío, han afectado a nuestros niños ya no tan pequeños. Todo eso les ha colocado, y el ambientador y el calorcillo del autocar les hace sentir todavía más el contraste de los efectos de la depuradora. No saben por qué pero juegan, se ríen a carcajadas, el humor les ha subido a la cabeza. Han vuelto a ser niños por una vez de tantas,  como uno de tantos martes, en los que no hay economía...

Por: Alba

Lunes 15-11-10


Al ver que la clase era una presentación de un caso práctico Marina mira enfurecida el pizarrón, ella hubiera preferido quedarse en la comodidad de su casa, pero ahora le toca enfrentarse a su tortura. La charla comienza y la “breve introducción del tema” dura más o menos hora y media, posteriormente empieza a hablar de ONGs y tal. A estas alturas de la clase nos cuesta cada vez más prestar atención. Las risas salen volando a través del aire, que está más frío en cada instante, cuando Elena abre la puerta, se asoma y sale corriendo hacia atrás. 

Queralt, Marina y Toba se entretienen hablando de cualquier cosa, hasta que el profesor los regaña y se quedan callados y tristes. Casi llegando al final Lucho le hace una pregunta al expositor y la discusión se extiende por más de media hora, en esos momentos podemos revisar nuestros móviles, y se me ocurre escribir la conclusión de la circunstancia que está viviendo Alba sentada a mi lado en estos momentos:

Juegas con tu cabello, estás aburrida, te quieres ir de aquí, tus ojos miran con curiosidad la puerta amarilla, esa salida que está a unos pasos de distancia, pero ahora está prohibida. Hay algo inusual que te mantiene pegada al asiento, mientras tanto esperas que sea la hora de partida y para entretenerte haces nudos de pelos con tus dedos.

Después de escribirlo se lo muestro a ella, que se ríe y me dice que es cierto. La clase que por fin se acaba después de las referencias y las conclusiones, sí, en ese orden, la gente contenta por esto sale corriendo del salón. Marina arrepentida de haber venido y todos un poco hartos por las horas medio perdidas en esa exposición irrisoria.

La puerta amarilla que podemos abrir para escapar caminando por el pasillo de ladrillos y Alba que por fin puede dejar de jugar con su cabello…

Por: Xabi
15-11-10

Descubrimientos

Estábamos perdidos en un laberinto oscuro, rodeado por las tinieblas que acechaban desde el horizonte. Al no encontrar la salida, divagábamos constantemente a lo largo de los pasillos. No fue hasta el 16 de septiembre de 2010 que en el salón A201 del edificio A1 del campus nord de la UPC vimos como por la puerta pasaba ese hombre, nos sorprendimos al ver que los rayos del potente Sol otoñal atravesaban el techo y alumbraban de una manera especial el panorama. Comenzamos a ver la escapatoria a través de los conceptos, “estás sudado o mojado” decía, mientras nos dejaba escuchar su particular risa, y nos mirábamos confundidos.


Se dice que él es el profeta, la nueva encarnación de Dios, que nos dirá cómo salir de esta perdición en la que estamos sumergidos si seguimos su libro sagrado, su Biblia, mientras tanto esperamos que nos mande otro maldito trabajo, para seguir sudando y sufriendo, para atravesar el laberinto sin fin…


Por: Xabi
11-11-10