martes, 16 de noviembre de 2010

Soñando despierto

Hay momentos en los que sueño despierto, mis párpados están abiertos y mi mirada está observando la clase, pero mi mente no está ahí, se encuentra desarrollando mundos imaginarios, fuera de este salón de paredes grisáceas. La naturaleza que se ve por la ventana, el aire fresco que sopla disminuyendo la temperatura, la puerta amarilla que se abre y se cierra constantemente. Hay muchas cosas que observo detenidamente.

Después de varias horas escuchando una charla, no me importa lo que dice el expositor, así que mis ojos empiezan a jugar y buscan una imagen que cautive mi mente, que la ponga a pensar y así pueda desarrollar un mundo nuevo, en el que esa fotografía, que tomé con mis pupilas, se vuelva el centro de mi universo paralelo.

A veces puede ser un avión, un árbol, pero principalmente es la silueta de una mujer de mi estilo. Conseguirla me cuesta un poco, sí, es difícil ganar mi propio juego, pero cuando la tengo ahí en frente de mis ojos, el tiempo se detiene lentamente; mi imaginación vuela libre y renace como el ave fénix.

Veo esas curvas, esa cara tan linda, esos ojos que son verdes como un paisaje de montaña, ese cabello corto, negro y rizado, esos Converse como los míos, esa estatura correcta un poco menor que la mía, esa sonrisa que ilumina la habitación reflejando los rayos del Sol. Todo el conjunto perfecto que me permite soñar despierto en el medio de este salón casi desierto.

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