martes, 16 de noviembre de 2010

Lunes 15-11-10


Al ver que la clase era una presentación de un caso práctico Marina mira enfurecida el pizarrón, ella hubiera preferido quedarse en la comodidad de su casa, pero ahora le toca enfrentarse a su tortura. La charla comienza y la “breve introducción del tema” dura más o menos hora y media, posteriormente empieza a hablar de ONGs y tal. A estas alturas de la clase nos cuesta cada vez más prestar atención. Las risas salen volando a través del aire, que está más frío en cada instante, cuando Elena abre la puerta, se asoma y sale corriendo hacia atrás. 

Queralt, Marina y Toba se entretienen hablando de cualquier cosa, hasta que el profesor los regaña y se quedan callados y tristes. Casi llegando al final Lucho le hace una pregunta al expositor y la discusión se extiende por más de media hora, en esos momentos podemos revisar nuestros móviles, y se me ocurre escribir la conclusión de la circunstancia que está viviendo Alba sentada a mi lado en estos momentos:

Juegas con tu cabello, estás aburrida, te quieres ir de aquí, tus ojos miran con curiosidad la puerta amarilla, esa salida que está a unos pasos de distancia, pero ahora está prohibida. Hay algo inusual que te mantiene pegada al asiento, mientras tanto esperas que sea la hora de partida y para entretenerte haces nudos de pelos con tus dedos.

Después de escribirlo se lo muestro a ella, que se ríe y me dice que es cierto. La clase que por fin se acaba después de las referencias y las conclusiones, sí, en ese orden, la gente contenta por esto sale corriendo del salón. Marina arrepentida de haber venido y todos un poco hartos por las horas medio perdidas en esa exposición irrisoria.

La puerta amarilla que podemos abrir para escapar caminando por el pasillo de ladrillos y Alba que por fin puede dejar de jugar con su cabello…

Por: Xabi
15-11-10

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